Saltar al contenido
Armonía

Progresión

Una progresión es una sucesión de acordes con un movimiento característico. La más conocida es I–V–vi–IV, en Do mayor C–G–Am–F, una de las sucesiones que sostienen la mayor parte de la música popular. Se recuerda en números de grado y así se puede trasladar a cualquier tonalidad.

Escritura
números romanos de grado: mayúscula = mayor, minúscula = menor
Sucesión más conocida
I–V–vi–IV
Cuatro grados
I, IV, V y vi sostienen la mayoría de las canciones
Trasladar
mediante la escala, el círculo de quintas o la cejilla
Límite
dominantes secundarias, subdominantes menores y modulaciones rompen el esquema

Cuatro acordes, muchísimas canciones

El artículo Cómo predecir los acordes de casi cualquier canción lo introduce así: en una tonalidad mayor surgen siete acordes sobre los siete grados. Cuatro de ellos sostienen la mayor parte de la música popular: el primer grado (I), el cuarto (IV), el quinto (V) y el sexto (vi). En Do mayor son C, F, G y la menor. Con ellos pueden formarse cuatro órdenes que se oyen una y otra vez.

SucesiónDo mayorSol mayorRe mayor
I–V–vi–IVC – G – Am – FG – D – Em – CD – A – Bm – G
vi–IV–I–VAm – F – C – GEm – C – G – DBm – G – D – A
I–vi–IV–VC – Am – F – GG – Em – C – DD – Bm – G – A
I–IV–V–IC – F – G – CG – C – D – GD – G – A – D

La más conocida es I–V–vi–IV. Empieza estable, va a la dominante, cae en el relativo menor y vuelve por la subdominante. También están extendidas vi–IV–I–V, los mismos acordes a partir del sexto grado; I–vi–IV–V, la llamada sucesión de los años cincuenta; y I–IV–V–I como la más sencilla de todas.

CIGVAmviFIV

Por qué funciona

El artículo da tres razones. Primero, la sucesión tiene una curva de tensión incorporada: la tónica es reposo, la dominante crea tensión de vuelta a la tónica, el relativo menor trae un enturbiamiento, la subdominante abre el espacio sin fijar la dirección. Tocada como círculo, da un movimiento que nunca llega del todo y que por eso puede repetirse indefinidamente.

Segundo, los recorridos de las voces son cortos si se llevan las voces superiores muy juntas. De C a G se queda el sol, y el do y el mi bajan un paso (a si y re). De G a Am las tres voces suben un paso, y de Am a F solo se mueve el mi (a fa), mientras que el la y el do se quedan. Por eso la sucesión resulta cómoda también en la guitarra: las posturas comparten dedos y algunas notas se quedan.

Tercero, es independiente de la melodía. I, IV, V y vi cubren juntos todas las notas de la escala, por eso encaja prácticamente cualquier melodía diatónica encima. Eso explica los conocidos popurrís en los que una docena de canciones se cantan sobre el mismo bucle: según el artículo, no es plagio, sino una propiedad del sistema.

Trasladar a cualquier tonalidad

La sucesión se recuerda en números de grado, no en nombres de acorde. I–V–vi–IV es en cualquier tonalidad la misma sucesión, solo cambian los nombres. Para trasladarla se cuenta en la escala de la tonalidad de destino: en Sol mayor son G, D, mi menor y C; en Re mayor, D, A, si menor y G. Los números romanos designan el grado, no el acorde. Las cifras mayúsculas valen para mayor, las minúsculas para menor; «vi» es, pues, siempre un acorde menor.

El artículo nombra dos caminos más rápidos. Por el círculo de quintas: el primer, cuarto y quinto grado están allí directamente contiguos, la tónica en el centro, la subdominante a la izquierda, la dominante a la derecha, y el sexto grado está dentro, bajo la tónica, como relativo menor. Y en la guitarra, con la cejilla: se aprende la sucesión una vez en Do y una vez en Sol, y con esas dos formas más la cejilla se cubren todas las tonalidades. Esa es la razón por la que los cancioneros están anotados tan a menudo en Do y Sol.

Pruébalo tú: Toma tres canciones que conozcas bien y busca en el instrumento solo el primer y el segundo acorde. El artículo promete: tras veinte canciones se reconocen los modelos. En el ejercicio del círculo de quintas respondes breves preguntas sobre el círculo; el gráfico se muestra a la vez.

El bajo marca la diferencia

Los mismos cuatro acordes suenan, según el artículo, completamente distintos cuando el bajo no toca la fundamental. C–G/B–Am–F es una línea de bajo descendente sobre la misma sucesión y resulta enseguida más apremiante. El segundo ejemplo sonoro lo muestra. Véase también Estado fundamental sobre la designación con barra oblicua.

CIG/BVAmviFIV

Una progresión en la canción

Canto con acordes

Errores frecuentes

  • Confundir números de grado y nombres de acorde: quien solo recuerda C–G–Am–F solo puede tocar la sucesión en Do.
  • Tomar la sucesión como receta: explica una gran parte del acompañamiento de canciones, pero no todo. Dominantes secundarias, subdominantes menores o modulaciones rompen el esquema, y ahí la música se vuelve interesante.
  • Querer oírlo todo en mayor: muchas canciones están en menor y usan los grados correspondientes: i–VI–III–VII es la variante menor del mismo movimiento.