Cómo trabajar con el entrenamiento auditivo de escalas
El módulo toca una escala ascendente o descendente y pregunta por su tipo. El primer nivel se limita a mayor y menor natural. Después llegan la menor armónica y la melódica, luego la pentatónica y la de blues, y en los niveles superiores los modos eclesiásticos.
No escuches notas sueltas, escucha el punto característico. Cada escala tiene un grado en el que se decide su carácter: en la mayor, la tercera mayor y la sensible; en la menor natural, la falta de tensión de sensible; en la menor armónica, el salto amplio entre el sexto y el séptimo grado que le da ese aire oriental.
Tómate tiempo para cantar mentalmente cada escala. Si puedes cantarla, la reconoces; si no, adivinas. Esa es toda la diferencia entre educación auditiva y suerte.
El plano de construcción de las escalas
Una escala mayor no es más que un patrón fijo de tonos y semitonos: tono, tono, semitono, tono, tono, tono, semitono. Ese patrón puede empezar en cualquiera de las doce notas, y de ahí salen las doce tonalidades mayores. La menor natural usa el mismo material pero empieza en el sexto grado: tono, semitono, tono, tono, semitono, tono, tono.
La menor armónica eleva el séptimo grado un semitono para que aparezca una sensible y la dominante se convierta en acorde mayor. Como efecto secundario surge una segunda aumentada entre el sexto y el séptimo grado, y ese salto de tono y medio es lo que hace inconfundible su sonido. La menor melódica eleva además el sexto grado para suavizar ese salto, en el uso clásico solo en sentido ascendente.
La pentatónica elimina de la escala mayor el cuarto y el séptimo grado, es decir, justamente los dos semitonos. Quedan cinco notas que encajan entre sí en cualquier orden; por eso una pentatónica casi nunca suena mal y por eso se usa tanto en clase para las primeras improvisaciones. La escala de blues añade a la pentatónica menor la quinta disminuida, la célebre blue note.
Desde la práctica
Lo mejor es cantar primero cada escala nueva, después tocarla y solo entonces escucharla y reconocerla. Ese orden es decisivo. Una escala que uno mismo ha producido queda anclada físicamente en la memoria; una que solo se ha oído permanece abstracta.
Una buena autoevaluación es preguntarse: ¿cómo sonaría una canción en esta escala? La mayor evoca al instante canciones infantiles; la menor natural, canción popular y pop; la menor armónica, música de cine con color oriental; el modo dórico, folk antiguo y buena parte de Santana. Esas asociaciones no sustituyen a la teoría, pero dan acceso rápido en el momento de decidir.
Enlaza el ejercicio con el círculo de quintas. Si al escuchar una escala mayor piensas además dónde está su tonalidad en el círculo y cuántas alteraciones lleva, practicas dos cosas a la vez y te ahorras una sesión posterior.
Errores frecuentes
Mayor y mixolidio se confunden porque solo se diferencian en el séptimo grado. Escucha específicamente la nota anterior a la octava: si tira con fuerza hacia la tónica, es mayor; si se queda relajada, es mixolidio.
La menor natural y la melódica suenan muy distintas al subir, pero en el uso clásico idénticas al bajar. Cuando el módulo toca en descenso, esa distinción simplemente no es audible; fíjate en el enunciado en vez de dudar de tu oído.
Y un error que no tiene que ver con los oídos: el tempo. Si la escala pasa muy deprisa, los puntos característicos se difuminan. Repite la pregunta y cántala mentalmente despacio antes de responder.