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Teoría

Consonancia

La consonancia es una sonoridad simultánea agradable y coherente en sí misma. No es una cuestión de gusto, sino una proporción numérica: cuanto más sencilla es la proporción de las frecuencias, más fundidas suenan dos notas juntas. Su contrario es la disonancia, que genera tensión y pide continuación.

Una proporción numérica, no una cuestión de gusto

Dos notas suenan tanto más fundidas cuanto más sencilla es la proporción de sus frecuencias. La octava tiene la proporción 2:1, la quinta 3:2, la cuarta 4:3, la tercera mayor 5:4. Cuanto mayores son los números, más raramente coinciden las vibraciones y más áspera resulta la sonoridad simultánea. No es solo una convención o una costumbre: con 3:2 el patrón común de las dos ondas se repite cada dos o tres vibraciones respectivamente, un período común muy corto que el oído percibe como un solo sonido. En el tritono, en el temperamento igual, no hay ningún período común, por eso sigue siendo flotante e indeciso.

IntervaloProporciónEfecto
Octava2:1perfectamente fundida
Quinta3:2estable, abierta, vacía
Cuarta4:3abierta, flotante
Tercera mayor5:4clara, nítida
Tercera menor6:5cálida, suave
Tritono45:32indeciso, tenso

Consonante y disonante

En la armonía algunas sonoridades simultáneas parecen tranquilas y coherentes en sí mismas (consonantes), otras ásperas y que piden continuación (disonantes). Ninguno de los dos es «mejor»: la música vive justo del cambio, la disonancia genera tensión, la consonancia la resuelve. La quinta muestra una paradoja: es después de la octava el intervalo más consonante, y justo por eso parece vacía. La clasificación puede cambiar también: en la Edad Media la tercera mayor se trató al principio como disonancia, solo poco a poco se contó como consonancia imperfecta y en el Renacimiento pasó a formar parte firme del discurso musical. La cuarta se considera en el contrapunto clásico, entre el bajo y una voz superior, una disonancia, aunque entre otras voces suena consonante.

Para practicar: Toca seguidos Do–Sol, luego Do–Mi–Sol, luego Do–Mi♭–Sol y no preguntes por los nombres de los intervalos, sino: «¿cuál suena a niebla, cuál a sol, cuál a lluvia?» Las respuestas son sorprendentemente uniformes entre grupos. En Intervalos al oído aprendes después los nombres.

Errores frecuentes

  • Confundir consonancia con «bonito»: La música vive del cambio entre consonancia y disonancia.
  • Tomar la quinta por un acorde mayor: Es una consonancia sin tercera y por tanto sin color.
  • Esperar pureza en el piano: En el temperamento igual cada quinta y cada tercera se aparta un poco.