Contrabajo
El instrumento de cuerda más grave.
Qué significa
El contrabajo es el instrumento de cuerda más grave de la orquesta. Se toca de pie o sentado en un taburete alto y descansa sobre una pica. Sus cuatro cuerdas están afinadas por cuartas —mi, la, re y sol— y no por quintas como en los demás instrumentos de cuerda; los instrumentos con una quinta cuerda o con un mecanismo en el clavijero llegan hasta el do de la contraoctava. Se escribe en clave de fa una octava más alta de lo que suena. Son habituales dos formas de sujetar el arco, llamadas agarre alemán y francés, que se distinguen por la forma del talón y por la posición de la mano.
Uso musical
El contrabajo lleva la línea del bajo y da fundamento al sonido de la orquesta; con frecuencia dobla a los violonchelos una octava más grave, lo que produce el conocido bajo pleno de las cuerdas. Además tiene cometidos propios, desde pasajes solistas de sostén hasta efectos característicos en el pizzicato. En el jazz y en la música de baile, tocar pellizcando es lo normal y, junto con la batería, forma la base rítmica. Su predecesor en la orquesta barroca es el violone, un instrumento bajo de la familia de las violas da gamba, de construcción y afinación distintas.
Práctica interpretativa
Debido a la gran mensura, las notas quedan muy separadas; la mano izquierda toca en la posición grave normalmente con el índice, el medio y el meñique, y en las posiciones agudas se añade el pulgar. Planifica los cambios de posición con amplitud y practícalos con notas intermedias. El arco necesita peso y una velocidad tranquila para que las cuerdas gruesas respondan; cuenta con un retardo notable en la respuesta y por eso ataca pronto. Ajusta la altura de la pica de modo que el clavijero quede aproximadamente a la altura de la cabeza y los hombros libres. Controla la posición del puente y haz montar cuerdas de grosor suficiente.
Ten en cuenta que la notación se escribe una octava más alta de lo que suena el instrumento: por eso, en las duplicaciones con el violonchelo hay que comprobar si se pretende o no un desplazamiento de octava. Aclara esos pasajes con la conducción de las voces. Para los pasajes en el registro agudo merece la pena la posición de pulgar, que conviene practicar pronto. En la orquesta, cuenta con el tiempo de propagación del sonido y guíate por el director. Comprueba con regularidad la altura de las cuerdas y la posición del puente, porque ambas influyen en la respuesta más que en los instrumentos de cuerda más pequeños.