Instrumento de cuerda
Instrumento con cuerdas que suenan.
Qué significa
Los instrumentos de cuerda producen su sonido mediante cuerdas vibrantes. La sistemática los denomina cordófonos y los subdivide según el tipo de excitación: frotados como el violín y el violonchelo, pulsados como la guitarra, el laúd y el arpa, percutidos como el címbalo y el piano. Un segundo orden parte de la forma constructiva: laúdes con mástil, cítaras sin mástil, arpas con cuerdas dispuestas verticalmente, liras con yugo. A todos les es común que la cuerda sola resultaría demasiado débil: una caja de resonancia o, en instrumentos eléctricos, una pastilla transmite y amplifica la vibración.
Uso musical
El tipo de excitación determina las posibilidades musicales. Los instrumentos frotados pueden sostener las notas el tiempo que se desee y modelarlas mientras suenan, por lo que están cerca de la voz cantada y forman la columna vertebral de la orquesta. Los instrumentos pulsados y percutidos ofrecen un ataque claramente perfilado con extinción natural; su música vive del movimiento, de los acordes arpegiados y de la polifonía más que de las líneas largas. Ambos grupos permiten dobles cuerdas y acordes, aunque en distinta medida. La afinación de las cuerdas determina además qué tonalidades y digitaciones resultan cómodas.
Práctica interpretativa
Presta atención a la edad y el estado de las cuerdas: una cuerda desgastada octava de forma impura y suena mate mucho antes de romperse. No las cambies justo antes de una actuación, porque las cuerdas nuevas necesitan tiempo para mantener la afinación. Revisa los puntos de apoyo en la cejilla y el puente, pues ahí se originan la mayoría de los ruidos parásitos. Mantén la temperatura y la humedad lo más estables posible, ya que la madera trabaja y la afinación reacciona de inmediato. Aprende a conocer tu instrumento sonoramente: dónde suena pleno, dónde estrecho; ese conocimiento guía la digitación y la planificación sonora más que cualquier regla general.
La resonancia de la caja depende del clima: con aire seco de calefacción, un instrumento suele sonar duro y puede agrietarse; con humedad excesiva, mate. Un simple higrómetro dentro del estuche ayuda más que cualquier regla. Revisa regularmente el puente, el alma y las juntas encoladas, porque los cambios se notan primero en el sonido. En los instrumentos pulsados, el ajuste de la acción de las cuerdas forma parte de la tocabilidad. Haz que las reparaciones las realice un profesional, aunque parezcan menores.