Piano (instrumento)
Instrumento de teclado con mecanismo de macillos.
Qué significa
El piano es un instrumento de teclado en el que unos macillos golpean cuerdas tensadas. Al presionar una tecla se levanta el apagador, el macillo se acelera, golpea las cuerdas y retrocede de inmediato, de modo que estas vibran libremente; al soltar la tecla, el apagador vuelve a caer sobre las cuerdas. Lo decisivo es que la intensidad depende de la velocidad del golpe de tecla; de ahí el nombre original, pianoforte. El instrumento se construye como piano de cola, con las cuerdas dispuestas horizontalmente, y como piano vertical, con las cuerdas en posición vertical; ambos tienen pedales, cuyo más importante levanta todos los apagadores.
Uso musical
Desde finales del siglo XVIII, el piano es el instrumento más versátil de la música europea: instrumento solista con un repertorio inmenso, compañero en el lied y en la música de cámara, instrumento de acompañamiento y de ensayo, herramienta para la composición y la enseñanza. Puede representar a la vez melodía, bajo y voces intermedias, y cubre un ámbito sonoro de más de siete octavas. Su límite se encuentra allí donde se pretende sostener un sonido: tras el golpe de tecla, este se va apagando, y después ya no pueden modificarse ni la intensidad ni el color. De esta característica se deriva gran parte de lo que constituye la buena música pianística: contar con la extinción del sonido y dar forma a través del tiempo y del pedal.
Otras denominaciones
Pianoforte es el nombre completo del instrumento, que remite a la posibilidad de tocar suave y fuerte según el golpe de tecla. Se emplea especialmente para los instrumentos históricos de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, mientras que el término hoy habitual, piano, se usa para el instrumento moderno.
Práctica interpretativa
Cuida la altura del asiento y la distancia al instrumento, para que los brazos queden libres; las tensiones surgen casi siempre de la postura. Trabaja la uniformidad del golpe de tecla antes de pensar en la velocidad, y estudia despacio con una idea sonora clara. Cambia el pedal derecho según el oído, en el cambio de armonía, y no según el compás. Estudia los pasajes difíciles por separado según las manos y en secciones pequeñas. Haz afinar el instrumento al menos una vez al año, mantén constantes la temperatura ambiente y la humedad, y cierra la tapa para protegerlo del polvo.
el sonido depende de la sala y del instrumento, y tu interpretación debe ajustarse a ello: en una acústica seca hace falta más ligado, en salas resonantes más separación y menos pedal. Comprueba el efecto, si es posible, desde la propia sala. Para las obras a varias voces conviene estudiar las voces por separado y luego hacer destacar una de ellas de manera deliberada. En la música de cámara, la posición de la tapa es un recurso de equilibrio sonoro. Haz revisar regularmente la mecánica y la entonación, porque los sonidos desiguales entorpecen la interpretación más que la falta de estudio.