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Teoría

Frecuencia propia

Frecuencia fundamental de un cuerpo vibrante.

Qué significa

La frecuencia propia es la altura con la que un cuerpo vibra por sí mismo cuando se le excita. Todo cuerpo tiene tales vibraciones preferentes: una cuerda, una columna de aire, un parche, una campana, un espacio. Cuáles sean depende de las dimensiones, el material y la tensión. En la cuerda, la longitud, la masa y la tensión determinan la frecuencia fundamental; en la columna de aire de un instrumento de viento, la longitud y la forma del tubo.

Uso musical

El concepto explica varios fenómenos que se encuentran directamente al hacer música. Un cuerpo no vibra solo en su frecuencia fundamental, sino simultáneamente en vibraciones parciales; su relación determina el timbre y produce la serie de armónicos. Cuando un cuerpo es excitado desde fuera con su frecuencia propia, entra en resonancia: por eso, en el piano, al pisar el pedal, vibran junto con ellas las cuerdas emparentadas; por eso responde una cuerda al aire cuando se pisa la nota correspondiente en otra cuerda; y por eso las tapas armónicas y las cajas de los instrumentos reaccionan con distinta intensidad a diferentes alturas.

Para la construcción de instrumentos, este es el asunto central: un instrumento bien construido refuerza la vibración de la cuerda o de la columna de aire de manera uniforme en toda su extensión. Donde ciertas vibraciones propias del cuerpo del instrumento destacan especialmente, surgen notas que responden de forma desigual, un problema conocido en los instrumentos de cuerda. También los espacios tienen frecuencias propias, lo que explica por qué ciertas alturas suenan notablemente más fuertes que otras en una sala.

Todo cuerpo capaz de vibrar tiene una o varias frecuencias propias; en una cuerda o columna de aire son la fundamental y sus armónicos, mientras que en campanas, placas y membranas suelen ser frecuencias inarmónicas. En los instrumentos, una frecuencia propia del cuerpo puede destacar de forma molesta; en violines y violonchelos se habla entonces de nota de lobo. En la acústica de salas, las frecuencias propias del espacio provocan retumbo en ciertas notas graves.

Práctica interpretativa

Aprovecha las resonancias simpáticas al afinar: si una cuerda al aire suena claramente junto con la tuya, tu nota pisada está en su lugar. En el piano, el efecto puede oírse pulsando una tecla en silencio y atacando con fuerza una nota emparentada. Y adapta tu esfuerzo al espacio: una nota que destaca en exceso en una sala necesita ahí menos fuerza, no más.