Tono de cámara
Altura de afinación, hoy la′ = 440 Hz.
Qué significa
El tono de cámara es la altura convenida según la cual se afinan los instrumentos. Hoy es habitual el la central (a′) con 440 vibraciones por segundo, fijado como acuerdo internacional. La cifra es una convención, no una medida natural: hubo que establecerla para que instrumentos de distinta procedencia puedan tocar juntos.
Uso musical
Históricamente, la altura de afinación oscilaba considerablemente: de un lugar a otro, de una iglesia a otra, entre el órgano y la música de cámara. Diferencias de un semitono y más eran normales, y no es un asunto menor: un aria que queda cómoda en la afinación de su época puede estar hoy, con la afinación actual, en el límite de lo cantable. Por eso, los conjuntos de orientación histórica afinan a menudo más bajo, según el repertorio, en torno a 415 o 430 vibraciones por segundo; para determinados ámbitos también se afina más alto.
En los siglos XIX y XX la afinación subió en conjunto, lo que da más brillantez al sonido, pero aumenta al mismo tiempo la carga sobre instrumentos y voces. También hoy algunas orquestas afinan ligeramente por encima de 440.
Para las personas con oído absoluto esto tiene consecuencias perceptibles: la música en una afinación distinta les parece desplazada, lo que puede dificultar tocar con ella.
Hay que distinguir el tono de cámara del sistema de afinación: el primero fija la altura de un sonido de referencia; el segundo, la relación de todos los sonidos entre sí.
La fijación del tono de cámara tiene una larga historia. En el Barroco, la altura de afinación oscilaba considerablemente entre ciudades e instrumentos, y en el siglo XIX siguió subiendo. En 1939 se recomendó internacionalmente la′ = 440 Hz. Hoy muchas orquestas afinan algo más alto, a 442 o 443 Hz, mientras que los conjuntos de música antigua emplean con frecuencia 415 o 430 Hz.
Práctica interpretativa
Aclara antes de cada ensayo a qué altura se afina, sobre todo si participan instrumentos de viento o un órgano: un órgano determina la afinación, porque no se puede adaptar. Afina solo cuando el instrumento haya alcanzado la temperatura de la sala y vuelve a comprobarlo tras el primer rato de tocar. Y afina en conjunto según el sonido, no solo según el aparato.