Escala de tonos enteros
Escala formada exclusivamente por tonos enteros.
Qué significa
La escala de tonos enteros está formada exclusivamente por pasos de tono entero y comprende, por tanto, seis sonidos por octava. Al ser todos los pasos iguales, ningún sonido se destaca sobre los demás: no hay sensible, no hay quinta justa sobre la fundamental y, en consecuencia, no hay tensión tonal. La escala carece de centro, y cada uno de sus sonidos puede considerarse punto de partida con igual legitimidad.
Uso musical
De esa uniformidad deriva su sonoridad peculiar: flotante, sin dirección, sin punto de reposo. Se empleó sobre todo en la música en torno a 1900, cuando los compositores buscaban alternativas a la armonía funcional; allí la escala de tonos enteros aparece como superficie sonora, como figuración en pasajes rápidos y como recurso para suspender las referencias tonales.
Armónicamente, con sus sonidos no es posible formar ninguna tríada mayor o menor, pero sí la tríada aumentada, que divide igualmente la octava de modo simétrico y carece, por ello, de una fundamental inequívoca. Ambos fenómenos van unidos y se basan en el mismo principio: la construcción de una escala a partir de distancias iguales, lo que en la teoría se denomina principio de equidistancia.
Cabe destacar que solo existen dos escalas de tonos enteros distintas: cualquier otro transporte recae en una de las dos. En la escritura surgen inevitablemente cuestiones enarmónicas, porque seis pasos iguales no pueden representarse sin contradicciones con siete nombres de nota naturales.
Como todos los grados están equidistantes, solo existen dos escalas de tonos enteros distintas: una sobre do y otra sobre do♯. Cualquier sonido puede ser fundamental, no hay sensibles ni semitonos, y los acordes extraídos de su material son tríadas aumentadas. Por eso la escala suena flotante, sin meta ni cierre. Debussy la empleó en muchas piezas para piano; también compositores rusos del siglo XIX la usaron para escenas fantásticas o inquietantes.
Práctica interpretativa
Toca los pasajes en tonos enteros de manera uniforme y sin acentuar sonidos individuales: cualquier énfasis crea un centro que la escala no posee. Aprovecha la uniformidad también para la digitación: como el patrón se repite, una posición encontrada puede trasladarse. Y da tiempo a esos pasajes; su efecto reside en la flotación, no en el impulso hacia adelante.