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Armonía

Cadencia plagal

La cadencia plagal va de la subdominante a la tónica: en mayor IV–I, en menor iv–i. Suena más suave y solemne que la cadencia auténtica, porque le falta la sensible apremiante. Por su uso frecuente al final de los corales se llama también cadencia de amén.

Sucesión en mayor
IV – I
Sucesión en menor
iv – i
En Do mayor
F – C
En la menor
Dm – Am
Apodo
cadencia de amén

El cierre suave

La página Cadencias describe la cadencia plagal en el tercer apartado: según ella, va de la subdominante a la tónica, suena más suave y solemne que la cadencia auténtica, sin la sensible apremiante, y se llama por su uso frecuente al final de los corales también «cadencia de amén».

CierreMayorMenorEfecto
Cadencia auténticaV – IV – iel cierre más fuerte y definitivo; la sensible tira hacia la fundamental
Cadencia plagalIV – Iiv – imás suave, solemne, sin sensible apremiante
FIVCI
DmivAmi

La comparación con la cadencia auténtica es instructiva: en la cadencia auténtica la sensible de la dominante tira hacia la fundamental, en la plagal falta esa atracción.

GVCI

De dónde viene

La subdominante es, según la página Acordes por grados, el grado IV: aleja de la tónica y abre el espacio. La cadencia plagal invierte sencillamente ese movimiento y devuelve a casa el espacio abierto. En el desarrollo básico T – S – D – T la subdominante está antes de la dominante; aquí se omite la dominante.

En la página la menor la cadencia plagal Dm → Am aparece como variante más suave sin sensible junto a la cadencia auténtica E → Am.

Pruébalo tú: Tras una canción en Do mayor toca al final otra vez F – C como un «amén». Canta además la palabra: el final suena más sereno que si cierras con G – C.