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Teoría

Polirritmia

Varios ritmos simultáneos.

Qué significa

La polirritmia designa la superposición simultánea de distintas articulaciones rítmicas. La forma más sencilla y conocida es dos contra tres: una voz divide el tiempo en dos partes, otra lo hace a la vez en tres. Junto a esto existen tres contra cuatro y otras proporciones, cada vez más difíciles de coordinar.

En la partitura

El fenómeno se reconoce por cifras de tresillo, dosillo u otras divisiones en una voz, mientras la otra sigue sin cambios. Los puntos de referencia comunes son los tiempos en los que ambas divisiones coinciden; entre medio, las notas de una voz quedan intercaladas entre las de la otra. De esto hay que distinguir la polimetría, en la que distintas voces se anotan en compases diferentes y ni siquiera coinciden los acentos de compás.

Uso musical

El efecto se basa en la tensión entre dos órdenes que permanecen ambos audibles. En la música culta europea aparece a menudo de forma puntual —como un dosillo en un flujo ternario, como un tresillo frente a corcheas regulares— y produce ahí una breve sensación de suspensión. En la música de muchas culturas extraeuropeas, especialmente en tradiciones de África occidental y central, la superposición simultánea de distintas formas de contar es, en cambio, un principio constructivo a partir del cual se levantan piezas enteras; por esta vía influyó en el jazz y en la música popular.

En la música del siglo XX el procedimiento se amplió considerablemente, hasta proporciones que ya solo pueden determinarse por cálculo.

Las formas más frecuentes son tres contra dos y cuatro contra tres. En la música de tambores de África occidental se superponen constantemente varias capas rítmicas.

Práctica interpretativa

Practica dos contra tres asegurando primero cada capa por separado y juntándolas después muy lentamente; mantén como ancla el inicio común del tiempo. Sigue contando en la unidad superior, no en las subdivisiones. Evita igualar una capa a la otra: el atractivo reside en que ambas conserven su propia identidad. Y grábate: al tocar, las imprecisiones a menudo no se perciben.