Faux-bourdon
Escritura medieval a tres voces con sextas paralelas.
Qué significa
El faux-bourdon es una técnica de escritura del siglo XV en la que una melodía dada se sitúa en la voz superior y es acompañada por una voz inferior en sextas paralelas. Una tercera voz no está escrita, sino que se improvisa siguiendo a la voz superior a distancia de cuarta inferior. El resultado es una sucesión de acordes de sexta paralelos que, al final de cada sección, desembocan en una octava con quinta.
Uso musical
El sonido se distinguía claramente de la polifonía anterior, basada en quintas y octavas. Con el faux-bourdon se impuso la sonoridad de terceras y sextas como fundamento de la escritura, un desarrollo que se relaciona con influencias inglesas y que resultó trascendental para la historia posterior de la polifonía. El sonido es pleno, suave y constantemente consonante.
La técnica se aplicó sobre todo a cantos litúrgicos como himnos y salmos, cuya melodía podía así ornamentarse polifónicamente sin necesidad de componer una pieza nueva. Dado que la voz intermedia se deriva de la superior, bastaba con anotar dos voces.
El nombre significa aproximadamente «bajo falso» y se ha interpretado de diversas maneras; no existe una explicación segura.
El faux-bourdon debe distinguirse del emparentado gymel inglés, un canto a dúo en terceras o sextas, y del posterior falsobordone italiano, una escritura acórdica de recitación que, pese a la similitud del nombre, se basa en principios distintos.
La técnica está documentada desde aproximadamente 1430 y se vincula a Guillaume Dufay. Solo se anotan discanto y tenor, que discurren en sextas y desembocan en la octava; la voz intermedia se improvisa una cuarta por debajo del discanto. El resultado es una cadena de acordes de sexta apreciada por su sonoridad suave. El gymel inglés y la posterior práctica del discanto inglés muestran procedimientos afines.
Práctica interpretativa
Si cantas la voz intermedia añadida, mantén la cuarta con respecto a la voz superior con precisión: es la base de la sonoridad. Conduce las tres voces de manera uniforme y paralela, sin destacar ninguna. Y configura las cadencias finales como una apertura hacia el sonido vacío de octava y quinta.