Cantus firmus
Melodía preexistente como base de una composición.
Qué significa
Un cantus firmus —«canto firme»— es una melodía preexistente que sirve de base a una composición polifónica. Las demás voces se crean en torno a ella. El cantus firmus procede con frecuencia de otro contexto: del canto litúrgico, de un coral o de una canción profana.
Uso musical
Desde la Edad Media hasta el siglo XVI este procedimiento fue un fundamento de la música polifónica. En la polifonía primitiva la melodía preexistente se situaba por lo general en la voz inferior y se movía en valores largos, mientras que por encima una o más voces discurrían con mayor rapidez. La voz que portaba el cantus firmus se llamaba tenor, del latín tenere, «sostener». En la composición de misas de los siglos XV y XVI un cantus firmus se conducía con frecuencia a través de todas las secciones de la misa y las unificaba; a veces procedía de una canción profana, por la cual la misa recibía entonces su nombre.
En la música sacra protestante el procedimiento pervivió en la elaboración coral: una melodía de coral se sitúa en una voz, a menudo en valores largos, y es ornamentada por voces contrapuntísticas.
En la teoría de la composición el cantus firmus es además un recurso didáctico. La enseñanza del contrapunto por especies propone una breve melodía en valores iguales y largos, contra la cual el estudiante escribe voces contrarias en cinco especies de dificultad progresiva.
Conviene distinguir el cantus firmus del sujeto de fuga: este es retomado y elaborado sucesivamente por todas las voces, mientras que aquel permanece en una sola voz y no se fragmenta.
En los siglos XV y XVI se componían misas enteras sobre un cantus firmus que reaparecía en todos los movimientos, generalmente en el tenor y en valores largos. Como modelo servían tanto melodías de coral como canciones profanas.
Práctica interpretativa
Si llevas el cantus firmus, mantén los valores largos con calma y cuerpo sonoro, sin dejarte arrastrar por las voces más ágiles. Conduce la línea a lo largo de toda su extensión, en vez de atacar cada nota por separado. Y si cantas una voz contraria, escucha el cantus firmus como punto de referencia: tus disonancias y resoluciones se orientan por él.