Cláusula (medieval)
Fórmula cadencial medieval o sección de un organum.
Qué significa
Clausula tiene en la historia de la música dos significados que conviene distinguir. Por un lado, la palabra designa una fórmula cadencial en la que las voces convergen hacia la nota final de un modo establecido; en alemán se emplea el término «Klausel», que cuenta con entrada propia en el glosario. Por otro lado, designa una sección concreta de la polifonía primitiva.
Uso musical
Como sección de la música polifónica de finales del siglo XII y comienzos del XIII, la clausula es una parte de un organum en la que la melodía litúrgica subyacente se presenta en la voz inferior según un patrón rítmico determinado, mientras la voz superior discurre igualmente sujeta a un ritmo. Estas secciones se recopilaban, intercambiaban e insertaban en distintos organa. De ellas se desarrolló el motete: se dotó a la voz superior de una clausula de un texto propio, y de ahí surgió un género nuevo.
Como fórmula cadencial, la clausula describe el modo en que se forman los finales en la escritura modal. No son las progresiones de acordes las que ocupan el centro, sino el movimiento de las voces individuales: una voz alcanza la nota final por grado conjunto desde arriba, otra desde abajo, a menudo con un semitono obtenido mediante musica ficta. Las distintas fórmulas vocales recibían su nombre según la voz en la que aparecían típicamente.
La cadencia posterior de la tonalidad mayor-menor procede de estas fórmulas vocales; puede entenderse como su síntesis armónica.
En el entorno de la escuela de Notre-Dame, hacia 1200, se componían clausulae de forma independiente y se insertaban como secciones intercambiables en los organa. Sobre un tenor de unas pocas notas de coral, a menudo repetidas en patrones rítmicos, se movían una o más voces superiores en estilo de discanto. De estas secciones surgió el motete cuando se añadieron textos propios a las voces superiores.
Práctica interpretativa
Si cantas música de esta época, presta atención en los finales al movimiento de tu propia voz hacia la nota final: sigue una fórmula, y las demás voces la esperan. Aclara en el conjunto qué notas finales se elevan. Y trata las secciones rítmicamente ligadas con un pulso regular, en vez de frasearlas libremente.