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Notación

Cifrado funcional

Símbolo para la función armónica (T, S, D).

Qué significa

El cifrado funcional es el signo con el que en el análisis se registra qué papel desempeña un acorde dentro de su tonalidad. No pregunta sobre qué nota está construido un acorde, sino para qué sirve: si es punto de reposo, si conduce hacia ese punto de reposo o si se aleja de él. Tres funciones principales bastan para ello: tónica (I), subdominante (IV) y dominante (V). Todos los demás acordes se describen como variantes o sustitutos de estas tres.

En la partitura

Se escribe con letras debajo del pentagrama o debajo de la línea del bajo: T para la tónica, S para la subdominante, D para la dominante. Las mayúsculas designan acordes mayores; las minúsculas, acordes menores. Signos añadidos amplían la indicación: una p en superíndice señala la relativa, una g el acorde contrario, un 7 añadido la séptima agregada, como en D7. Un paréntesis o una flecha indica que un acorde se refiere a otro grado distinto de la tónica, notando así la dominante secundaria. Una indicación tachada representa la cadencia rota, en la que la resolución esperada no se produce. Complementariamente puede añadirse el grado en números romanos entre paréntesis.

Uso musical

La ventaja de este sistema reside en que hace visibles las relaciones a través de distintas tonalidades: una cadencia T–S–D–T tiene el mismo aspecto en cualquier tonalidad, y una modulación puede describirse como un cambio de marco de referencia. Es especialmente adecuado para la música claramente tonal. Donde esa vinculación falta —en la música modal, en buena parte del siglo XX— alcanza sus límites, y el cifrado por grados o un análisis puramente descriptivo resulta más útil.

Conviene distinguir el cifrado funcional del cifrado de bajo continuo: este indica qué intervalos hay que ejecutar sobre el bajo; aquel, qué significado tiene el acorde en el conjunto.

Práctica interpretativa

Al estudiar una pieza, escribe con lápiz las funciones debajo de la línea del bajo: ya los primeros compases revelan entonces hacia dónde se dirige la música. No analices acorde por acorde, sino busca primero las cadencias y trabaja desde ellas hacia atrás. Dentro de una misma pieza, mantente en un solo sistema en lugar de alternar entre funciones y grados.