Terceradécima
Tercera más octava.
Qué significa
Leído literalmente, el término designa una tercera ampliada en una octava, es decir, la décima, que figura en el glosario bajo su propia entrada. La denominación «terceradécima» es poco usual; lo habitual es la decimotercera, esto es, la sexta más la octava, que en el jazz desempeña un papel como extensión de acorde.
Uso musical
Los intervalos compuestos —aquellos que superan la octava— se comportan, en cuanto a su función, igual que el intervalo simple correspondiente, pero suenan más abiertos y transparentes porque las notas están más separadas. Una tercera en registro grave y en posición cerrada suena turbia; esa misma tercera dispuesta como décima permanece clara. Para la escritura esto supone una regla práctica: en registros graves conviene la disposición abierta.
En la teoría de la composición y en el bajo continuo, los intervalos compuestos se reducen por lo general a su forma simple: a efectos de las reglas de conducción de voces, la décima cuenta como tercera y la duodécima como quinta. De ahí se sigue directamente que las décimas paralelas están permitidas y las duodécimas paralelas están prohibidas.
En la teoría de acordes del jazz, en cambio, las extensiones se denominan explícitamente novena, oncena y decimotercera, porque su posición por encima del acorde de séptima resulta decisiva para el sonido. Allí, la distinción entre sexta y decimotercera no es una mera cuestión de forma.
Es probable que se aluda a la decimotercera, la sexta más la octava, conocida en el jazz como la tensión 13. Aparece sobre todo en acordes de dominante con decimotercera añadida, cuya sonoridad resulta plena y ligeramente flotante. Si, en cambio, se quiere designar la tercera más la octava, el término habitual es décima. Dado que ambas lecturas son posibles y que el nombre no aparece en ningún tratado de intervalos al uso, al leer una fuente conviene siempre observar las notas concretas para aclarar a qué intervalo se refiere.
Práctica interpretativa
Capta los intervalos amplios que superan la octava: reconoce el intervalo simple y añade la octava, en lugar de contar líneas. Recurre a la disposición abierta cuando un acorde grave suene turbio. Y en las extensiones de acordes, procura que las notas añadidas queden arriba, para que el sonido se mantenga transparente.