Tablatura alemana
Notación con letras para instrumentos de teclado y laúd.
Qué significa
Se denomina tablatura alemana a las formas de notación del ámbito germanohablante que representan las notas no mediante cabezas de nota en un pentagrama, sino mediante letras y signos. Estuvo en uso desde finales de la Edad Media hasta el siglo XVII para instrumentos de teclado y para el laúd. Lo que estas formas tienen en común es que la altura se designa por su nombre, no se representa gráficamente; la duración aparece como signo propio encima.
En la partitura
En la tablatura para órgano y clave, cada nota lleva su nombre en letra, complementado por trazos o adiciones que indican el registro de octava; encima de las letras se colocan signos que indican las figuras rítmicas. En la forma tardía, todas las voces se escriben en letras; en las formas mixtas más antiguas, la voz superior se mantiene en notación convencional y solo las voces inferiores aparecen en letras. La tablatura de laúd de tipo alemán trabaja con un repertorio de signos propio que designa trastes y cuerdas y se diferencia claramente de los sistemas italiano y francés — en estos, se colocan números o letras, respectivamente, en un sistema de líneas que representan las cuerdas.
Uso musical
La ventaja práctica residía en el ahorro de espacio y en que la escritura estaba directamente referida al instrumento: en la tablatura de laúd no se indica qué nota suena, sino dónde hay que pisar. De este modo se ha transmitido gran parte de la música temprana para teclado y laúd, incluidas numerosas intabulaciones, es decir, transcripciones de composiciones vocales polifónicas a un solo instrumento. Con la imposición de la notación en dos pentagramas, la tablatura perdió terreno en el siglo XVII.
Debe distinguirse de la tablatura de guitarra actual, que sigue el principio básico pero es un desarrollo moderno independiente.
Práctica interpretativa
Si quieres trabajar a partir de un facsímil, familiarízate primero con el sistema de signos de la fuente en cuestión — las formas no son uniformes y la asignación de los registros de octava varía de un manuscrito a otro. Para el estudio, una transcripción moderna es el camino más práctico; la tablatura resulta útil como control complementario, porque a menudo fija la digitación y la posición de forma más inequívoca que cualquier transcripción.