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Compás

Compás de nueve por ocho

Nueve corcheas por compás en tres grupos de tres.

Qué significa

El compás de nueve por ocho contiene nueve corcheas por compás, organizadas en tres grupos de tres. La unidad de tiempo real no es, por tanto, la corchea, sino la negra con puntillo: el compás tiene tres pulsos, cada uno de los cuales se divide en tres partes. Pertenece así a los compases compuestos, cuya unidad de tiempo se subdivide de forma ternaria.

Debe distinguirse del compás de tres por cuatro, que también tiene tres pulsos, pero los divide en dos partes cada uno. Dentro de los compases compuestos, el de nueve por ocho es la contrapartida de tres pulsos al de dos pulsos del seis por ocho y al de cuatro pulsos del doce por ocho.

En la partitura

La indicación de compás 9/8 se coloca al principio del pentagrama. La barra de unión agrupa las corcheas en tres grupos de tres y hace así visible la estructura; una barra de unión distinta es indicio de una organización diferente. Un compás completo se llena con tres negras con puntillo o sus equivalentes agrupados, y un silencio de redonda representa, como es habitual, todo el compás.

Uso musical

Este compás se encuentra en movimientos danzables y pastorales, en gigas y en piezas de carácter mecedor y fluido. En la música barroca está extendido como compás de movimientos finales rápidos, y en la música religiosa en movimientos de fluir tranquilo. Como cada unidad de tiempo es ternaria, resulta una imagen de movimiento redondeada de forma continua, sin acentos marcados.

El compás de nueve por ocho es un compás compuesto formado por tres grupos de tres. Se encuentra en la música barroca, en las gigas y en Debussy. Los tres pulsos principales caen sobre las corcheas uno, cuatro y siete, y cada grupo se divide en tres corcheas. Suele dirigirse en tres pulsos.

Práctica interpretativa

Cuenta en tres pulsos, no en nueve: las corcheas son subdivisión, no unidad de tiempo. Mantén las tres notas de cada grupo con regularidad; un desequilibrio convierte el tresillo en un ritmo con puntillo. Acentúa claramente el primer pulso, y el segundo y el tercero con más ligereza. A tempo lento puedes contar en corcheas, pero debes mantener en el oído la organización ternaria para que se conserve el fluir.