Tiorba
Laúd grave de gran tamaño con largas cuerdas de bordón.
Qué significa
La tiorba es un laúd de gran tamaño con dos clavijeros: además de las cuerdas pisadas sobre el diapasón, un mástil prolongado lleva cuerdas graves adicionales, que no se pisan, sino que se pulsan al aire. Gracias a ello, el ámbito sonoro se extiende mucho hacia el grave, y los graves suenan potentes y con una resonancia prolongada debido a su longitud. Una particularidad de muchos ejemplares es la reafinación de las cuerdas más agudas a la octava inferior, ya que la gran mensura no permite una afinación alta; esto modifica las digitaciones y la conducción de voces en el registro agudo.
Uso musical
En los siglos XVII y principios del XVIII, la tiorba formaba parte del núcleo del bajo continuo, tanto en la ópera como en la música sacra y en la música de cámara. Su ventaja reside en que un único intérprete puede aportar un bajo sólido y, sobre él, acordes, sin sobrecargar el sonido ni tapar a los cantantes; combina claridad con discreción. Junto a ello existe un repertorio solista propio. La tiorba se distingue del arciúd, en sentido amplio, por su construcción y afinación, si bien las denominaciones históricas se emplearon de manera poco uniforme.
Práctica interpretativa
Ajusta la postura y la correa de modo que el mástil largo quede bien sujeto y la mano derecha trabaje relajada sobre la boca. Las cuerdas de bordón se pulsan con el pulgar; planifica de antemano qué cuerda debe sonar y cuál hay que apagar, pues de lo contrario se crea una niebla armónica. Practica primero la línea de bajo sola en el continuo y añade después los acordes. Cuenta con reafinar con frecuencia, ya que las cuerdas de tripa largas son sensibles a la temperatura y la humedad. Mantén el volumen deliberadamente bajo; el efecto se logra por claridad, no por fuerza.
Las cuerdas agudas reafinadas modifican la conducción de voces: las melodías que en el laúd ascienden, aquí descienden hacia el grave, y las disposiciones de los acordes deben adaptarse en consecuencia. Quien proceda del laúd debería practicar esta peculiaridad de forma específica. En el conjunto, conviene aclarar qué instrumento lleva el bajo, para que la tiorba y el violonchelo no trabajen el uno contra el otro. Mantén los acordes ligeros y utilízalos con moderación, porque la larga resonancia de los graves puede saturar la textura. Reserva tiempo para afinar.