Clavicordio
Instrumento de teclado cuyas cuerdas son golpeadas por tangentes metálicas.
Qué significa
En el clavicordio, en el extremo posterior de cada tecla hay fijada una laminilla metálica vertical, la tangente. Al presionar la tecla, la tangente golpea la cuerda desde abajo, la levanta ligeramente y permanece en contacto con ella mientras suena la nota; al mismo tiempo determina la longitud vibrante de la cuerda y, con ello, la altura del sonido.
Como la tangente sigue en contacto con la cuerda, el sonido puede seguir modelándose tras el ataque variando la presión del dedo, lo que produce una ligera ondulación llamada Bebung. Ningún otro instrumento de teclado histórico permite este tipo de matiz posterior al ataque.
Uso musical
Desde finales de la Edad Media hasta el siglo XVIII, el clavicordio fue sobre todo un instrumento de estudio y de uso doméstico, apreciado por su respuesta íntima y sensible al tacto, pero demasiado suave para grandes salas. Carl Philipp Emanuel Bach, en su tratado Ensayo sobre la verdadera manera de tocar los instrumentos de teclado (1753/62), lo describió como el instrumento en el que mejor se aprenden la expresión y la digitación.
Debe distinguirse del clave: en el clave las cuerdas son pulsadas por un plectro, por lo que el volumen permanece prácticamente constante sea cual sea el tacto; el clavicordio, en cambio, como el fortepiano posterior, responde a la fuerza con que se pulsa la tecla, aunque siempre suena muy suave y no puede producir un acento brusco. Por ello suele considerarse un antecedente sonoro del piano de martillos, aunque los dos mecanismos son técnicamente muy distintos.
Práctica interpretativa
Al tocar el clavicordio, mantén un tacto uniforme y tranquilo: como la tangente sigue moldeando el sonido tras pulsar la tecla, cualquier inestabilidad de la mano se transmite de forma audible. Practica el Bebung dejando que una nota sostenida ondule suavemente mediante una presión rítmica y ligera del dedo, sin soltar del todo la tecla.