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Instrumento

Clavecín

Instrumento de teclado con cuerdas pulsadas.

Qué significa

El clavecín es un instrumento de teclado cuyas cuerdas no son percutidas, sino pulsadas. Al presionar la tecla, asciende un martinete en cuya lengüeta se aloja una púa o plectro que pinza la cuerda. Al soltar la tecla, el martinete desciende, la lengüeta se retrae y un apagador se posa sobre la cuerda. De ello se deriva la propiedad más importante del instrumento: la intensidad de un sonido individual no puede modificarse mediante el ataque. Los instrumentos mayores disponen de dos teclados y varios registros que acoplan distintos juegos de cuerdas, entre ellos con frecuencia un registro de cuatro pies que suena una octava más aguda.

Uso musical

Del siglo XVI al XVIII, el clavecín fue el instrumento de teclado central: como instrumento solista, en la música de cámara y, sobre todo, como instrumento de continuo que completa las armonías a partir del bajo cifrado. Su música no vive de matices dinámicos, sino de la articulación, la ornamentación, la conducción de voces y la registración. Hacia finales del siglo XVIII, el fortepiano lo fue desplazando gradualmente, porque este puede graduar dinámicamente el ataque; la transición fue fluida y se prolongó durante décadas. En el siglo XX, el clavecín regresó con el movimiento de la música antigua y recibió también repertorio nuevo.

Práctica interpretativa

Dado que la fuerza del ataque apenas modifica el sonido, la expresión nace del tiempo: de la duración de las notas, de mínimos retardos, de la separación o ligadura entre notas vecinas. Practica conscientemente el gesto de soltar, pues el apagado es tan audible como el punteo. Emplea los ornamentos como medio para hacer destacar una nota. Los cambios de registro y de teclado articulan las grandes formas, pero no deben producirse constantemente. El instrumento se desafina con más facilidad que un piano y normalmente lo afina el propio intérprete; cuenta con ello antes de cada ensayo. Mantenlo alejado de la calefacción y las corrientes de aire, y cierra la tapa después de tocar.

La elección de la registración es una cuestión de articulación formal: un cambio entre los teclados o la activación de un juego adicional marca secciones formales y debe producirse allí donde la música presenta una cesura. El cambio constante pierde su efecto. Revisa las púas antes de tocar, porque una púa rota deja notas mudas. Cuenta con afinaciones frecuentes, especialmente ante cambios de temperatura, y reserva tiempo para ello antes de cada ensayo. Mantén el ataque tranquilo y uniforme.