Atonalidad
Música sin referencia a un centro tonal o tonalidad de base.
Qué significa
La atonalidad designa una música que carece de tónica, de tonalidad y de centro tonal como punto de referencia. A diferencia de la tonalidad mayor-menor, donde todas las notas y acordes se relacionan con una tónica, en la música atonal las doce notas de la escala cromática se tratan, en principio, como equivalentes entre sí.
El término mismo se usó originalmente en un sentido más bien peyorativo por parte de la crítica; muchos compositores cuyas obras se consideran atonales evitaban la palabra y preferían hablar de música «pantonal» o «libre».
Uso musical
La música atonal surgió hacia 1908, sobre todo en el entorno de la llamada Segunda Escuela de Viena, en torno a Arnold Schönberg, Alban Berg y Anton Webern, como reacción al cromatismo tardorromántico que consideraban agotado. A partir de esta «atonalidad libre» inicial, que prescindía de un sistema de orden fijo, Schönberg desarrolló desde los años 1920 la técnica dodecafónica, un método de composición que ordena las doce notas cromáticas en una serie fija para evitar sistemáticamente la tonalidad.
La atonalidad se distingue de la técnica dodecafónica y del serialismo derivado de ella, que son métodos concretos para producir música atonal, mientras que la atonalidad designa en general la ausencia de un centro tonal, con independencia del método de composición. También conviene distinguirla de la tonalidad ampliada, donde un centro tonal, aunque muy oscurecido, sigue presente.
Práctica interpretativa
Al escuchar música atonal, ayuda no buscar una tónica ni una resolución esperada, sino atender al timbre, a las estructuras interválicas y a la repetición de motivos, que pueden dar cohesión incluso sin centro tonal. Al estudiar estas obras conviene practicar primero los saltos de intervalo por separado, ya que el oído no puede apoyarse en patrones tonales conocidos.