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Historia

Acatisto

Himno bizantino en honor de María, cantado de pie en la Iglesia ortodoxa.

Qué significa

Acatisto (del griego «el que no se sienta») designa un himno bizantino en honor de la Madre de Dios, así llamado porque la congregación lo canta o escucha tradicionalmente de pie, mientras que en la mayoría de los demás cantos litúrgicos ortodoxos se permite estar sentado.

El más conocido, que da nombre al género, probablemente data del siglo VI o comienzos del VII y sigue formando parte de la liturgia bizantina. Consta de 24 estrofas que siguen el alfabeto griego, alternando estrofas más largas puntuadas por el estribillo «Alégrate» (griego Jaire) con estrofas más breves que terminan en «Aleluya».

Uso musical

En la Iglesia ortodoxa, el acatisto se canta sobre todo durante la Gran Cuaresma previa a la Pascua, especialmente el quinto sábado de Cuaresma, conocido por ello como «sábado del Acatisto». Se interpreta según el canto bizantino, generalmente alternando entre un solista y la congregación o el coro.

Conviene distinguir el acatisto de otras formas himnódicas de la liturgia bizantina, como el condaquio, de cuya tradición procede formalmente, pero del que se diferencia por su estructura fija de 24 estrofas y por su ocasión particular. Más tarde se compusieron, siguiendo el mismo patrón literario, otros himnos en honor de distintos santos, de modo que «acatisto» se usa hoy también como denominación de género para himnos de esta forma.

Práctica interpretativa

Si te adentras en la música litúrgica bizantina, presta atención en un acatisto a la alternancia entre las estrofas largas con «Alégrate» y los breves estribillos de Aleluya: esa alternancia define la estructura y la experiencia de escucha de todo el himno.