Teoría de los afectos
Teoría barroca según la cual la música representa determinados estados anímicos (afectos) y los suscita en el oyente.
Qué significa
La teoría de los afectos (en alemán Affektenlehre) es una concepción musical-teórica del Barroco según la cual la música no expresa sentimientos individuales y personales, sino que representa estados anímicos universales y claramente identificables —los llamados afectos, como la alegría, la tristeza, la ira, la nostalgia o el miedo— y los suscita deliberadamente en el oyente. Por lo general, se esperaba que una obra o un movimiento estuviera dominado por un único afecto sostenido, en lugar de cambiar de ánimo en poco tiempo.
La teoría parte de la idea de que a determinados recursos musicales —tonalidad, ritmo, movimiento melódico, armonía, instrumentación— se les puede atribuir efectos fijos sobre el ánimo humano, de forma semejante a como en la retórica antigua ciertas figuras del discurso debían producir efectos determinados en el público.
En la partitura
La teoría de los afectos no tiene un símbolo propio en la notación, pero condiciona indirectamente la partitura: indicaciones de tempo y carácter como Adagio lamentoso, Allegro furioso o Andante affettuoso señalan el afecto previsto de un movimiento. También ciertas características tonales, como la asociación de las tonalidades menores con la tristeza o de las tonalidades mayores luminosas con la alegría, se remontan a ideas cercanas a esta teoría.
Uso musical
En la música barroca —especialmente en la ópera, la cantata y la música instrumental de los siglos XVII y principios del XVIII— los compositores solían recurrir conscientemente a principios retóricos para poner en música los afectos. Ciertas figuras musicales, como las líneas cromáticas descendentes para el lamento y el dolor o los rápidos pasajes ascendentes para la alegría y la excitación, se convirtieron en recursos expresivos fijos, conocidos como figuras retórico-musicales.
Teóricos como Johann Mattheson describieron con detalle en sus escritos qué recursos musicales debían suscitar qué afectos, proporcionando así a los compositores una especie de vocabulario de medios expresivos. Con el paso al Clasicismo y el creciente énfasis en el sentimiento individual y personal en la estética musical, la estricta teoría de los afectos perdió importancia, aunque la idea de que la música transmite determinados estados de ánimo sigue vigente hoy.
Práctica interpretativa
Cuando toques música barroca, pregúntate primero qué afecto subyace a un movimiento e intenta mantenerlo de forma coherente, en lugar de cambiar de ánimo de compás en compás. Presta especial atención a figuras retóricas como los motivos de suspiro, las líneas cromáticas de lamento o los pasajes enérgicos, y dales forma para que su carácter expresivo resulte claramente audible.