Ruido
Evento sonoro sin altura definida.
Qué significa
Un ruido es un evento sonoro sin altura determinable. Desde el punto de vista físico, carece de vibración regular: en lugar de una serie ordenada de parciales, contiene muchas frecuencias distribuidas de forma irregular. Por eso no se puede situar en una escala, aunque sí describir por su color, densidad, intensidad y duración. El límite con el sonido musical es difuso: muchos timbres instrumentales contienen componentes de ruido, como el soplo de la flauta o el ataque del arco.
Uso musical
Durante mucho tiempo el ruido se consideró lo opuesto a la música. En la percusión, sin embargo, siempre estuvo presente, y en la música del siglo XX se convirtió expresamente en material compositivo: movimientos en torno a la música de ruidos, la musique concrète con sonidos cotidianos grabados y la música electrónica ampliaron el repertorio de forma fundamental. También en instrumentos convencionales se buscan componentes de ruido de manera deliberada — tocar junto al puente, sonidos de aire, ruidos de llaves. Con ello, la atención se desplaza de la altura y la armonía al timbre y al desarrollo sonoro.
En la música del siglo XX los ruidos se convirtieron en material, por ejemplo en el futurismo y en la musique concrète.
Práctica interpretativa
Si una partitura exige ruidos, lee el prólogo, ya que la notación para ellos no es uniforme. Practica los sonidos requeridos buscando regularidad: un ruido debe ejecutarse con la misma precisión que un sonido, y lo aleatorio resulta descuidado. Presta atención a las proporciones de intensidad, porque los ruidos suelen ser débiles y se pierden en el conjunto. Comprueba el efecto en la sala, ya que los componentes de alta frecuencia dependen mucho de la reverberación. Evita dañar los instrumentos con técnicas inusuales y, en caso de duda, aclara cómo debe interpretarse una indicación.
Los componentes de ruido en instrumentos convencionales son técnicamente delicados: tocar junto al puente, sonidos de aire o ruidos de llaves exigen un control preciso, pues de lo contrario resultan aleatorios. Practícalos buscando regularidad como si fueran un sonido. El prólogo de la partitura es la primera fuente de referencia. Ante indicaciones de ejecución inusuales, comprueba si el instrumento puede sufrir daños y, en caso de duda, busca una forma de ejecución más cuidadosa.