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Forma

Motete

Obra vocal polifónica sobre texto litúrgico.

Qué significa

El motete es una composición vocal polifónica, casi siempre sobre un texto religioso, con frecuencia en latín. Surgió en el siglo XIII y desde entonces pertenece a uno de los géneros más constantes de la música europea, aunque su forma cambió considerablemente. Lo que se mantiene común es su concepción como pieza cerrada, compuesta de principio a fin para voces, en la que el texto determina la articulación.

Uso musical

En su forma temprana, sobre un tenor litúrgico se compone una o varias voces con texto propio, a veces profano, de modo que suenan varios textos a la vez. En el Renacimiento el motete se convierte en una escritura completamente imitativa, en la que cada línea de texto recibe un motivo propio que todas las voces retoman sucesivamente; la comprensibilidad del texto queda entonces en segundo plano frente al arte de la composición. En el Barroco se añaden el acompañamiento instrumental y las disposiciones concertantes; en el siglo XIX se retoma conscientemente la forma sin acompañamiento. El motete se distingue de la misa musicada por su relación libre con el texto, y de la cantata por su concepción cerrada y de un solo movimiento.

Práctica interpretativa

Trabaja a partir del texto: determina las unidades de sentido, porque cada línea suele llevar un motivo musical propio. Haz audibles las entradas sin que ninguna voz sobresalga, y mantén igual la articulación de un mismo motivo en todas las voces. En las obras sin acompañamiento, cuida la entonación y ensaya los acordes despacio, como sonidos sostenidos. Fija de manera vinculante la pronunciación y la distribución silábica. Decide conscientemente entre plantilla solística o coral, pues ambas son posibles.

El género tuvo, a lo largo de los siglos, formas muy distintas: un motete del siglo XIII, uno del Renacimiento y uno del siglo XIX tienen poco en común aparte del nombre. Examina por eso primero con qué tipo te enfrentas, y orienta según ello la plantilla y el modo de interpretación. En las escrituras imitativas rige dejar a cada línea de texto su motivo y hacer audibles las entradas. Determina si los instrumentos tocan colla parte, como era habitual en los siglos XVI y XVII. En las obras sin acompañamiento, examina la tonalidad, porque una transposición de un tono entero puede aliviar sensiblemente la tesitura para todas las voces.