A cappella
Música vocal sin acompañamiento instrumental.
Qué significa
A cappella designa la música vocal sin instrumentos. La expresión procede del ámbito de la música religiosa y se refería originalmente a la manera de hacer música en la capilla, es decir, al estilo de la música sacra polifónica del siglo XVI. Hoy se emplea de forma completamente general, desde la música coral y los conjuntos vocales hasta los grupos vocales de la música popular. En todos los casos significa que todo lo que suena es producido por voces, incluidas la línea del bajo y las figuras de acompañamiento.
Uso musical
Sin instrumentos cambia la responsabilidad: los cantantes deben sostener por sí solos la altura, la armonía y el tempo. De ello se deriva una atención especial a la afinación, pues un coro sin apoyo puede descender o ascender a lo largo de una pieza. Al mismo tiempo, esta formación abre libertades: la afinación justa puede establecerse de manera inmediata, porque no hay ningún instrumento de temperamento fijo que se oponga a ella, y los acordes pueden fundirse sonoramente por completo. El repertorio abarca desde el Renacimiento, en el que esta forma de escritura alcanza su cima, pasando por el Romanticismo, hasta la actualidad, y comprende tanto música sacra como profana.
Práctica interpretativa
Atiende a una nota de referencia clara al comienzo y a no solo oírla, sino retenerla interiormente. Al cantar, escucha más a las voces vecinas que a la propia; la afinación surge del sonido conjunto, no de la línea individual. Mantén las terceras de los acordes mayores más bien bajas y las sensibles más bien altas, y ensaya los acordes despacio como sonidos sostenidos. Cuida colores vocálicos uniformes, porque una pronunciación distinta separa el sonido. Planificad juntos los puntos de respiración y acordad dónde se respira de forma alternada, para que las líneas largas no se corten.
Cuenta con que un coro descienda a lo largo de una pieza extensa; eso suele tener que ver con una tensión corporal que decae y con sensibles tomadas demasiado bajas, no con una falta de oído. Ayuda pensar de vez en cuando interiormente la tónica de un pasaje y ensayar de antemano como sonido los acordes difíciles. En salas de poca reverberación necesitas más claridad en las consonantes; en las reverberantes, más calma en el tempo. Una breve nota de afinación entre las secciones no es una debilidad, sino que evita que las desviaciones se prolonguen a lo largo de todo un programa.