Furioso
Furioso, tempestuoso.
Qué significa
Furioso significa «furioso, enfurecido» y exige una interpretación tempestuosa y agitada. La palabra designa un afecto y pertenece, por tanto, a las indicaciones de carácter, no a las de tempo, aunque una interpretación furiosa sea por lo general rápida.
Se trata de una concentración de medios: acentos duros, dinámica enérgica, movimiento apremiante, articulación incisiva. Frente a energico, que pide fuerza y determinación, la diferencia reside en el grado de dominio: energico es contenido, furioso está fuera de sí.
Están emparentados el alemán stürmend (impetuoso) y el más antiguo concitato, que en el siglo XVII designaba un estilo propio para la expresión de la ira. Como complemento, la palabra aparece con frecuencia en la indicación Allegro furioso.
En la partitura
La palabra se escribe en cursiva sobre el pentagrama, generalmente tras una indicación de tempo, y permanece vigente hasta una nueva indicación. Es habitual encontrarla junto a trémolos, notas repetidas, sforzati, pasajes cromáticos y dinámica enérgica: medios que ya plasman el afecto en el texto musical.
Uso musical
La indicación se emplea en secciones dramáticas de la literatura operística y oratorial, en desarrollos y en movimientos finales de carácter tempestuoso. En la música para piano y orquesta del siglo XIX aparece sobre piezas cuyo diseño entero apunta a la agitación.
La indicación exige una interpretación furiosa y tempestuosa con acentos violentos, tempo rápido y gran volumen. Se encuentra en música dramática, escenas de ópera y piezas instrumentales virtuosas. A pesar de toda la vehemencia, la interpretación necesita control: una rítmica precisa y una articulación clara hacen más creíble la furia que el mero ruido. Liszt y Verdi emplean la indicación en secciones dramáticas; en italiano también como con furia.
Práctica interpretativa
Mantén el ritmo exacto: la furia se manifiesta en el sonido, no en la imprecisión; un pasaje desdibujado suena descuidado, no tempestuoso. Coloca los acentos con nitidez sin aplastar el sonido. Conserva reserva en la dinámica para que la intensificación siga siendo posible. Y mantén el tempo en lugar de precipitarte; la impresión de lo vertiginoso surge de la densidad, no de la aceleración.