Fuga contraria
Fuga con inversión del sujeto en la respuesta.
Qué significa
Una fuga contraria es una fuga en la que la respuesta no presenta el sujeto en su forma original, sino en inversión: lo que en el sujeto asciende, desciende en la respuesta, y viceversa. El sujeto aparece así desde el principio en dos formas, la directa y la invertida, que se alternan o se combinan entre sí.
Uso musical
En una fuga ordinaria, la respuesta es una transposición del sujeto al nivel de la dominante. La fuga contraria sustituye esa transposición por la inversión e incorpora así una de las técnicas de transformación del contrapunto en el diseño de la exposición. En el transcurso posterior, ambas formas aparecen juntas, con frecuencia en estrechos, donde la forma directa y la invertida se solapan.
La condición es un sujeto que suene convincente también en inversión y que pueda combinarse con su forma especular. No todo sujeto es apto para ello; son especialmente favorables los sujetos con un contorno claro, cuya inversión se diferencia netamente del original y, sin embargo, se reconoce como el mismo.
Debe distinguirse la fuga contraria de la fuga especular, en la que no solo el sujeto, sino toda la composición se invierte, produciendo una segunda versión completa, y de la fuga doble, que se basa en dos sujetos distintos. Las denominaciones no siempre se emplean de modo uniforme en la bibliografía antigua; en ocasiones, «fuga contraria» designa también, en sentido amplio, fugas en las que la inversión desempeña un papel significativo.
La fuga contraria es una forma especial en la que la respuesta presenta el sujeto no en su forma original, sino invertida. Ejemplos conocidos se encuentran en El arte de la fuga de Bach, donde varios Contrapuncti están así concebidos. En la tratadística del siglo XVIII se la denomina también Fuga contraria.
Práctica interpretativa
Marca las entradas del sujeto directo y las del invertido de forma diferente antes de estudiar la pieza. Da a ambas formas la misma claridad: la inversión no es un pensamiento secundario, sino de igual rango. Y en los estrechos, escucha el encuentro de ambas formas; ahí reside el atractivo de la forma.