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Interpretación

Affettuoso

Que se interpreta con sentimiento entrañable.

Qué significa

Affettuoso significa «con sentimiento, entrañable» y exige una interpretación cálida y llena de emoción. La palabra se remonta a affetto, el afecto — aquel concepto con el que la teoría musical del Barroco designaba los estados de ánimo representados.

La indicación afecta a la expresión, no al tempo. Por eso figura casi siempre como añadido a una palabra de tempo, por ejemplo en Andante affettuoso, y dice allí cómo debe configurarse el movimiento. En ocasiones aparece también sola como encabezamiento de movimiento; se sobrentiende entonces un tempo más bien tranquilo que permite el carácter entrañable.

Emparentados están con anima, espressivo y cantabile. Se solapan en el significado; donde se distingue, affettuoso apunta más a la calidez de la emoción, cantabile al carácter cantabile de la línea.

En la partitura

La palabra figura en cursiva sobre el primer sistema de un movimiento o sección, casi siempre tras la palabra de tempo, y rige hasta una nueva indicación. Puede pasar a formar parte del nombre del movimiento. Con frecuencia se encuentra en movimientos de líneas melódicas de amplio arco y acompañamiento contenido.

Uso musical

La denominación pertenece a la música del Barroco y del Clasicismo vienés, donde encabeza movimientos lentos de carácter entrañable. En las sonatas y los conciertos figura sobre los movimientos centrales, en la música vocal sobre las arias de texto acorde. La teoría de los afectos de los siglos XVII y XVIII asignaba a tales denominaciones determinados recursos musicales — una idea que en la práctica era menos estricta de lo que sugieren los tratados.

La denominación está ligada a la teoría barroca de los afectos y se empleó especialmente en el siglo XVIII para los movimientos lentos y sensibles. Exige calidez en el sonido y una conducción cantabile de la línea.

Práctica interpretativa

Configura a través de la línea: una interpretación entrañable nace de arcos largos y de transiciones cuidadosamente conducidas, no de un rubato intenso. Mantén la dinámica contenida y trabaja con matices finos. Da peso a las disonancias y a los retardos, pues sostienen la expresión. Y evita la exageración — la indicación exige calidez, no patetismo.