A prima vista
Tocado a primera vista, sin práctica previa.
Qué significa
A prima vista significa «a primera vista» y designa el hecho de tocar o cantar leyendo directamente: un texto musical se ejecuta sin haberlo ensayado antes. En español se habla de lectura a primera vista o de cantar a primera vista; en francés, de à vue.
Hay que distinguir la lectura a primera vista de la improvisación. En esta la música se inventa en el momento; en aquella se lee y realiza en el momento un texto ya existente. Igualmente debe separarse del tocar de memoria, en el que el texto ya está interiorizado.
La expresión designa a la vez una destreza que se ejercita expresamente en la formación musical y que forma parte del oficio de repetidores, músicos de orquesta y acompañantes.
En la partitura
Como instrucción, la fórmula aparece rara vez; describe una situación, no un modo de ejecución. En la literatura de examen y de enseñanza figura sobre piezas pensadas para ejercitar la lectura a primera vista. En ocasiones se encuentra también en colecciones cuyas piezas se mantienen deliberadamente fáciles, de modo que puedan resolverse sin preparación.
Uso musical
La lectura a primera vista pertenece desde siempre a la práctica profesional. En épocas en que la música se escribía sobre todo para el uso inmediato, era natural que los músicos ejecutaran directamente piezas desconocidas. También hoy es cotidiana en el servicio de orquesta, en el acompañamiento de canciones y en la música religiosa. En concursos y pruebas de acceso constituye una tarea propia.
La lectura a primera vista es una destreza básica para repetidores, músicos de orquesta y músicos de iglesia, y se examina en pruebas de acceso y audiciones. Exige leer por adelantado, reconocer patrones y seguir tocando ante los errores. Practicarla con regularidad con material desconocido la mejora más que cualquier ejercicio aislado.
Práctica interpretativa
Hazte una idea de conjunto antes de la primera nota: tonalidad, compás, tempo, pasajes llamativos, signos de repetición. Elige un tempo que puedas mantener en el pasaje más difícil, no en el comienzo. Lee por adelantado — la mirada debería ir siempre un compás por delante de las manos. Y mantén el pulso, aunque falten notas: seguir tocando es más importante que la integridad.