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Forma

Rappresentativo

Estilo dramático del primer barroco.

Qué significa

Stile rappresentativo designa el estilo representativo de principios del siglo XVII: una música que pone en escena a una persona y su discurso. La voz cantante sigue el ritmo del lenguaje, el acompañamiento se limita al bajo continuo, y la configuración musical se rige por el afecto y el acento del texto. De este estilo se desarrollan el recitativo y el aria, que al principio aún no están diferenciados entre sí.

Uso musical

Detrás del concepto está el alejamiento consciente de la música vocal polifónica del siglo XVI, cuyas voces entrelazadas ocultaban el texto. La nueva música debía hacer hablar a una sola persona, condición necesaria para que la acción pudiera representarse cantada en el escenario. De ahí surgen las primeras óperas y las obras sacras del primer barroco, que emplean los mismos recursos. Son característicos la gestión libre del tiempo, las disonancias expresivas en palabras acentuadas, la alternancia entre secciones cercanas al habla y secciones cantabiles, y un continuo sobrio y ágil.

Práctica interpretativa

Parte del texto: dilo en voz alta, determina los acentos y los afectos, y organiza el tiempo en función de ellos; los valores de las notas son solo puntos de referencia. Mantén el sonido sostenido a pesar del carácter hablado. En el continuo, sigue a la voz, elige una plantilla reducida y coloca los acordes con moderación y en posición cómoda. Los ornamentos forman parte de la ejecución, pero no deben recargarse. Aclara de antemano el diapasón y la formación del continuo, y ensaya las transiciones entre las secciones cercanas al habla y las cantabiles.

El tratamiento de la disonancia en esta música se aparta de las reglas posteriores: lo que según las normas del siglo XVIII parecería un error es aquí un recurso expresivo y no debe suavizarse. Examina esos pasajes a la luz del texto, porque suelen situarse en palabras clave. Aclara la formación del continuo, pues laúd, tiorba, clave u órgano dan a la declamación colores distintos. En el continuo, la formación se mantiene reducida y ágil. El L'Orfeo de Monteverdi, de 1607, es un ejemplo central de este estilo.

Comprueba si la edición ha añadido líneas divisorias de compás, ya que las fuentes suelen notarse sin un orden métrico fijo.