Órgano
Instrumento de teclado con tubos.
Qué significa
El órgano es un instrumento de teclado cuyos sonidos son producidos por tubos. Un fuelle suministra aire, que se conduce a los secretos; cuando el intérprete pulsa una tecla, se abre una válvula y deja pasar el aire hacia los tubos correspondientes. Qué hileras de tubos responden lo determinan los registros. Se distingue entre tubos labiales, que suenan como una flauta dulce al soplar contra un bisel, y tubos de lengüeta, con una lámina metálica vibrante. La consola tiene varios teclados manuales y un teclado de pedales; los acopladores conectan los diferentes cuerpos sonoros entre sí.
Uso musical
El órgano puede sostener los tonos el tiempo que se desee, pero no conoce dinámica de ataque: que una tecla se pulse suave o fuerte no cambia en nada el sonido. Por eso se moldea a través de la registración, la articulación, el tempo y, donde existe, la caja expresiva. Su repertorio abarca desde el Renacimiento hasta la actualidad y está estrechamente ligado al culto religioso, sin limitarse a él. Como cada órgano se construye específicamente para su espacio y posee una disposición distinta, cada instrumento es una pieza única, y las registraciones deben idearse cada vez de nuevo.
Práctica interpretativa
Antes de tocar, hazte una idea general de los registros, los números de pie, los acopladores y el pedal de expresión, y anota tu registración por escrito. Ajusta el banco de modo que los pies alcancen el pedalero sin estirarse. La articulación es tu recurso expresivo más importante: la duración de los tonos y la separación entre ellos sustituyen la dinámica ausente, especialmente en la música antigua. Cuenta con la reverberación del espacio y adapta el tempo a ella; lo que suena claro en la consola puede desdibujarse en la nave. Planifica los cambios de registro de forma coreografiada o con ayudantes, y comprueba antes el combinador.
Cada órgano tiene su propia tracción: los instrumentos mecánicos responden de inmediato y permiten una articulación fina, los eléctricos reaccionan de manera más uniforme, pero menos diferenciada. Compruébalo primero en un instrumento desconocido tocando tonos cortos y largos en distintos registros. Planifica los cambios de registro teniendo en cuenta qué mano queda libre, y anótalos. Cuenta con la reverberación del espacio y adapta el tempo y la articulación. Informa al organero de los tubos que se atascan o gimen, en lugar de intervenir por tu cuenta.