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Vocal

Invitatorio

Antífona que abre el primer nocturno (Maitines) en la liturgia de las horas romana.

Qué significa

El invitatorio es una antífona que abre el primer nocturno de Maitines, la hora nocturna de la liturgia de las horas, en el rito romano. Se canta habitualmente con el salmo 94, o según otra numeración 95, que llama a la alabanza de Dios.

Uso musical

El nombre procede del latín «invitare», «invitar», ya que el texto invita a quienes rezan a unirse en la alabanza común de Dios. El cantor y el coro se alternan en la interpretación: el salmo se canta por secciones, entre las que se intercala repetidamente la antífona, de forma parecida a un responsorio. El invitatorio tiene su propia tradición melódica gregoriana, a menudo ricamente ornamentada.

Conviene distinguir el invitatorio de otras antífonas de la liturgia de las horas, que forman fórmulas más breves y fijas para salmos individuales, y del responsorio, que suena después de una lectura. El invitatorio está fijado específicamente a la apertura de la primera hora nocturna de oración.

Práctica interpretativa

Canta el invitatorio alternando entre el cantor y la asamblea o el coro y deja que la antífona recurrente siga siendo claramente reconocible cada vez. Da a la interpretación un carácter acogedor y solemne, acorde con el sentido del texto.