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Interpretación

Galant

Elegante, cortesano.

Qué significa

Galant designa una interpretación elegante y agradable, de porte cortesano: ligera, refinada, sin pesadez ni patetismo.

El término es al mismo tiempo un concepto de época. El estilo galante designa una corriente de la música de mediados del siglo XVIII que se aparta del elaborado contrapunto del Barroco y prefiere en su lugar una voz superior cantable sobre un acompañamiento sencillo. La gracia y la naturalidad se valoran como cualidades; la escritura erudita pasa a segundo plano. La palabra procede del lenguaje social francés y designa originalmente un comportamiento mundano y cortés.

Como indicación de interpretación exige, en consecuencia, una ejecución que busque agradar: articulada con claridad, ornamentada, sin esfuerzo aparente.

En la partitura

La palabra se escribe sobre el pentagrama y permanece vigente hasta una nueva indicación. Como concepto de estilo, en cambio, no se anota, sino que se manifiesta en la escritura: frases simétricas, generalmente de dos o cuatro compases, una voz superior predominante, figuras de acompañamiento sencillas, ornamentación abundante y cadencias frecuentes.

Uso musical

El estilo galante marca la música entre el Barroco y el Clasicismo vienés y prepara el lenguaje formal de este último. Como indicación de interpretación, galant aparece sobre minuetos, sobre variaciones de carácter ligero y sobre movimientos que enlazan con la música cortesana del siglo XVIII. También en épocas posteriores aparece la palabra allí donde se cita conscientemente ese tono.

El estilo galante surgió hacia 1720 como contramovimiento a la densa polifonía del Barroco tardío. Prefiere melodías claras con acompañamiento sencillo, frases breves, abundante ornamentación y una actitud ligera y agradable. Representantes importantes son Pergolesi, Johann Christian Bach y Telemann en sus obras tardías. De él surgió el estilo clásico. Como indicación de interpretación, galant exige un tono elegante y ligero, sin pesadez.

Práctica interpretativa

Toca con ligereza y articulación: muestra los grupos de dos compases sin acentuarlos y deja que las frases concluyan en lugar de ligarlas. Mantén el acompañamiento ligero y claramente más suave que la melodía. Ejecuta los ornamentos con naturalidad, como si formaran parte obvia del discurso. Y evita grandes arcos dinámicos: la elegancia nace de la mesura, no de la intensificación.