Cuadrilla
Danza francesa en cinco partes.
Qué significa
La cuadrilla es una danza de salón francesa en la que cuatro parejas bailan enfrentadas formando un cuadrado. El nombre alude precisamente a esta disposición cuadrada. Se desarrolló a partir de la contradanza y alcanzó gran popularidad a principios del siglo XIX.
Es característica su estructura en varias partes, por lo general cinco, cada una con figuras propias y una configuración musical distinta. Las partes suelen llevar nombres tradicionales que remiten a las figuras. La última parte es a menudo un final rápido, en ocasiones un galop.
Musicalmente, la cuadrilla suele estar en compás binario, en dos por cuatro o en seis por ocho, con secciones claramente delimitadas cuya duración corresponde a las figuras.
En la partitura
Una cuadrilla consta de varios números individualmente designados, casi siempre cinco. Cada uno se divide en secciones de ocho compases que se repiten. Las melodías son pegadizas y con frecuencia se componen a partir de melodías conocidas de la época, por ejemplo de óperas.
Uso musical
La cuadrilla fue una de las danzas de salón más importantes del siglo XIX. Los compositores de danza escribieron numerosas cuadrillas, a menudo sobre temas de óperas populares, de modo que el baile contribuía también a la difusión de esas melodías. La música era interpretada por orquestas de baile y publicada en versiones para piano.
La cuadrilla, ya a principios del siglo XIX, enfrentaba a cuatro parejas formando un cuadrado que ejecutaban una serie de cinco figuras cuyos nombres proceden a menudo de contradanzas más antiguas. La música consta de cinco movimientos breves en compás binario, que pueden alternar entre dos por cuatro y seis por ocho. Las cinco figuras llevan nombres franceses tradicionales como Le Pantalon, L'Été, La Poule, La Pastourelle y Finale. De la cuadrilla derivaron en América el square dance y en el Caribe danzas populares propias que siguen vivas hasta hoy.
Práctica interpretativa
Mantén el tempo con firmeza, pues los bailarines deben seguir sus figuras. Da a cada parte un carácter distinto según su naturaleza. Muestra con claridad la articulación de las frases. Y trata la parte final como un punto culminante: cierra la secuencia y puede ser más vivaz.