Crécelle
Matraca, instrumento de percusión de gran sonoridad.
Qué significa
La crécelle es la matraca: un instrumento idiófono en el que una lengüeta de madera flexible salta sobre una rueda dentada y produce una sucesión rápida de chasquidos secos. En la forma habitual, un bastidor con la lengüeta se hace girar alrededor de una rueda dentada fija; otras variantes se accionan con una manivela. El instrumento no tiene una altura determinada: genera un ruido denso y penetrante cuya intensidad y velocidad se controlan mediante el movimiento.
En la partitura
La matraca se anota en una línea de percusión sobre una sola línea, normalmente con indicación de la duración deseada como nota sostenida o trémolo. Las intervenciones breves aparecen como notas sueltas. Dado que el inicio y el final se controlan con precisión, los compositores suelen anotar expresamente cuánto debe durar el traqueteo.
Uso musical
La matraca procede del ámbito de los instrumentos de señal y tradicionales, donde servía entre otras cosas como señal de alarma. Llegó a la música culta a finales del siglo XIX y en el siglo XX como color de la percusión orquestal, donde se emplea en pasajes bruscos, ruidosos o de carácter grotesco. Su sonido se impone incluso en texturas densas y por ello se dosifica con moderación; una breve intervención basta para marcar un pasaje. Al carecer de altura definida, sirve para la configuración rítmica o tímbrica, no armónica.
Práctica interpretativa
Sujeta el mango con firmeza y gira desde la muñeca, no desde todo el brazo; así se mantiene la velocidad uniforme. La intensidad se regula mediante la velocidad del giro: para pasajes suaves basta un movimiento pequeño y tranquilo. Comienza y termina exactamente a tiempo y amortigua la lengüeta al final con la mano libre para evitar que siga chasqueando. Comprueba antes de la actuación que la lengüeta gire libremente y que la madera no se atasque. En modelos de manivela, cuida que el giro sea uniforme, porque las irregularidades resultan audibles como inestabilidad rítmica.
La matraca es difícil de controlar en dinámica suave: un pequeño movimiento ya produce varios chasquidos, y un traqueteo realmente piano exige práctica. Para pasajes muy suaves, prueba modelos pequeños o una posición diferente de la mano. Cuida el final: un bastidor que sigue oscilando produce ruidos involuntarios, por eso se atrapa la lengüeta. Vigila el almacenamiento, porque la madera se agrieta con la sequedad. En la orquesta, aclara la posición, ya que el sonido es muy direccional.