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Instrumento

Concertino (primer violín)

Primer violín de la orquesta.

Qué significa

El concertino (Konzertmeister) es el primer violinista de una orquesta y se sienta en el primer atril de los primeros violines, lo más cerca del director. El puesto es al mismo tiempo una tarea de dirección musical: representa al grupo de cuerda ante la dirección, toca los solos de violín del repertorio orquestal y da orientación al grupo con su forma de tocar y sus movimientos. En las orquestas mayores hay varios concertinos que se alternan, así como jefes de fila para los demás registros de cuerda.

Uso musical

Entre sus tareas están la señal para afinar antes del ensayo y del concierto, la preparación de las arcadas para las partes de cuerda, la aclaración de cuestiones técnicas con el director y la conducción del grupo en el conjunto. Aquí se toman muchas decisiones que marcan el sonido de una orquesta: una distribución uniforme del arco garantiza un ataque común y un fraseo uniforme; una poco clara cuesta tiempo de ensayo y precisión. En los conjuntos sin director, el concertino asume la dirección en su conjunto, como era habitual en el siglo XVIII y vuelve a serlo en la práctica históricamente informada. El equivalente inglés es concertmaster y, en el uso británico, leader.

Otras denominaciones

Concertmaster es la denominación estadounidense; en el uso británico el puesto se llama leader.

Práctica interpretativa

Quien asume esta tarea indica las entradas con el instrumento, no con palabras: un movimiento de arco claro antes de la entrada arrastra a todo el grupo. Anota las arcadas pronto, mantenlas sencillas y pásalas a tiempo. Prepara los pasajes solistas como música de cámara y conserva al mismo tiempo el sonido de conjunto en el oído. Mantén el contacto visual con el director y con los jefes de fila y planifica de antemano los pasos delicados. En el trato con la orquesta, la fiabilidad pesa más que la insistencia; una preparación clara ahorra discusiones en el ensayo.

Ten en cuenta que la preparación de las partes debería estar lista lo antes posible: los cambios en el último ensayo cuestan más tiempo del que aportan y llevan a anotaciones distintas en las partes. Mantén las arcadas sencillas y practicables, aunque una solución más complicada fuera concebible desde el punto de vista sonoro. Cuida la comunicación con los jefes de fila de los otros registros, para que el grupo de cuerda toque en conjunto de modo uniforme. En los pasajes solistas merece la pena conocer el acompañamiento y aclarar de antemano el equilibrio con la dirección.