Aleluya
Canto de júbilo de la misa con la aclamación «aleluya», cantado antes del Evangelio.
Qué significa
El aleluya es un canto de júbilo de la liturgia cristiana basado en la aclamación hebrea «hallelu Yah», «alabad al Señor». Dentro de la misa católica ocupa un lugar fijo antes de la proclamación del Evangelio, introduciendo el punto culminante de la liturgia de la palabra.
A diferencia de muchas otras partes cantadas de la misa, el aleluya es una pura aclamación de júbilo sin texto narrativo: su sentido reside menos en transmitir un contenido que en la expresión inmediata y sin palabras de la alegría, que se despliega en amplios pasajes melismáticos.
Uso musical
En el canto gregoriano, el aleluya consta de la propia aclamación, un versículo intercalado con texto variable y el llamado jubilus, una prolongación fuertemente melismática de la última sílaba de la palabra aleluya, en la que una sola vocal se canta sobre muchas notas.
En Cuaresma el aleluya se omite por completo por motivos litúrgicos, ya que ese tiempo se opone al júbilo; en su lugar aparece entonces un tracto u otro canto. Esta omisión subraya la posición especial del aleluya como expresión de una alegría sin sombras.
Más allá del canto gregoriano, el aleluya ha sido puesto en música polifónica por compositores de todas las épocas, desde motetes renacentistas hasta movimientos concertantes del clasicismo y el romanticismo, en los que el carácter jubiloso se expresa a menudo mediante líneas rápidas y ascendentes y sonoridades radiantes.
Práctica interpretativa
Si cantas un aleluya, presta atención al amplio arco de respiración de los pasajes melismáticos: reparte tu aire de modo que las líneas largas no se desmoronen, y deja que el sonido sea radiante y abierto en lugar de forzado, para que se mantenga el carácter jubiloso.