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Vocal

Tracto

Canto litúrgico sin aleluya.

Qué significa

El tracto es un canto del propio de la misa que en determinados días ocupa el lugar del aleluya — sobre todo en Cuaresma y en las misas de difuntos, es decir, en tiempos en los que se omite el grito de júbilo. Su texto consta de varios versículos salmódicos que se cantan de manera continua, sin antífona ni canto alternado; el nombre alude precisamente a ese cantar de un tirón.

En la partitura

Los cantos del tracto están escritos en notación cuadrada y son relativamente extensos, con melismas amplios al final de los versículos. Llama la atención su construcción formularia: determinados giros melódicos se repiten de versículo en versículo y se adaptan al texto correspondiente. Esto se reconoce por los mismos grupos de neumas en pasajes comparables.

Uso musical

El tracto pertenece a los estratos más antiguos del repertorio y muestra con especial claridad cómo se construyen las melodías gregorianas a partir de fórmulas: se combinan giros iniciales, medios y finales, y se aplican al texto. Esto es más importante para comprender el género que la melodía individual. Sonoramente resulta grave y solemne, lo cual concuerda con el tiempo litúrgico en que suena. En la música polifónica se elaboró con menos frecuencia que otros cantos, porque su extensión y su construcción formularia invitan menos a ello.

Práctica interpretativa

Hazte primero una idea de conjunto de los giros que se repiten; quien los reconoce aprende el canto más rápido y frasea con más seguridad. Divide los melismas largos y respira en los puntos marcados. Mantén el tempo y la emisión tranquilos y regulares, sin vibrato. Reparte los versículos entre grupos si es necesario, aunque el canto se interprete originalmente de forma continua, para administrar las fuerzas. Elige una tesitura cómoda y cuenta con la resonancia del espacio.

El tracto es comparativamente largo y requiere tiempo en el oficio: aclara con quien dirige si se canta completo y planifica las fuerzas, porque los melismas extensos resultan fatigosos. El tracto aparece sobre todo en Cuaresma y en el réquiem.