Tono creciente y decreciente
Tono que crece y decrece.
Qué significa
Un Schwellton es una nota sostenida que comienza suave, crece y vuelve a decrecer. El término es el equivalente alemán de la expresión italiana messa di voce y designa lo mismo. Es condición necesaria un instrumento o una voz capaz de modificar el sonido mientras suena: voz cantada, instrumentos de viento y de cuerda. El clave y el órgano no pueden hacerlo; el órgano se ayuda con la caja expresiva, en la que unas persianas colocadas ante los tubos abren y cierran el sonido de forma continua.
En la partitura
El Schwellton se indica mediante dos horquillas enfrentadas sobre una nota larga. En la música de los siglos XVII y XVIII la indicación falta a menudo, aunque se esperaba su ejecución; en esos casos decide el conocimiento del estilo. En la música de órgano con caja expresiva figuran además indicaciones sobre el pedal de expresión.
Uso musical
El Schwellton da a una sola nota un movimiento interior y, con ello, peso. Es adecuado para comienzos que surgen del silencio, para los puntos culminantes de una frase y para finales que se desvanecen. En la enseñanza del canto constituye además un ejercicio fundamental, porque en él se manifiestan la conducción de la respiración y el equilibrio entre registros. En la orquesta, el crecimiento conjunto de todo un grupo es un recurso muy efectivo, pero exige acuerdo, para que todos sigan el mismo curso.
Práctica interpretativa
Divide mentalmente la nota en dos mitades iguales y planifica con exactitud el punto culminante. Comienza con poco aire o arco, pero con pleno apoyo; un comienzo sin fuerza obliga después a forzar. Cuida que la altura y el timbre se mantengan constantes, y compruébalo con una grabación. En las cuerdas, la intensificación surge conjuntamente del peso del brazo y de la velocidad del arco; en los vientos, de la conducción del aire, no de la presión de los labios. En el conjunto, acuerda el curso y el punto culminante.
que un Schwellton conjunto en el ensemble exige acuerdo: todos deben tomar el mismo punto culminante y el mismo curso, pues de lo contrario surge una superficie intranquila en lugar de un movimiento. Acuerda ambas cosas de forma explícita. En el órgano, la caja expresiva asume esta tarea; comprueba el pedal y planifica su empleo como si fuera una voz.