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Interpretación

Agógica

Pequeñas variaciones de tempo para animar la interpretación.

Qué significa

La agógica designa las pequeñas variaciones de tempo con las que se configura una interpretación: la ligera dilatación de una nota de destino, el apenas perceptible apremio en una intensificación, el ceder al final de una frase. Se trata de desviaciones del pulso estricto tan leves que no se perciben como cambios de tempo, sino como vivacidad.

El concepto se introdujo en la teoría musical a finales del siglo XIX, como contrapartida de la dinámica: esta afecta a la gradación del volumen, la agógica a la del tiempo.

Con el tempo rubato hay un solapamiento. El rubato significa una configuración expresamente libre, a menudo con desviaciones mayores; la agógica es el concepto general para todas las sutilezas temporales, también las poco llamativas que pertenecen a toda interpretación viva.

En la partitura

La agógica no está, por regla general, notada. Pertenece a lo que el ejecutante aporta. Las indicaciones notadas como ritardando, accelerando o tenuto designan desviaciones mayores o intencionadas; las finas que hay entre ellas se desprenden del fraseo, de la armonía y de la construcción de la escritura.

Uso musical

Toda ejecución viva trabaja con recursos agógicos, también en la música que produce el efecto de ir estricta en el compás. Las disonancias, los clímax de una línea y los cambios de armonía exigen demoras mínimas para volverse audibles. Hasta dónde pueden llegar tales libertades depende del estilo: en la música de danza el margen es pequeño, en la música pianística romántica es grande.

El concepto lo acuñó Hugo Riemann en 1884 como contrapartida de la dinámica. La agógica comprende el rubato, las pequeñas dilataciones al final de las frases y el demorarse en las notas importantes; casi nunca está notada, sino que es asunto de la interpretación.

Práctica interpretativa

Emplea los recursos agógicos de forma intencionada y no continua; una interpretación que dilata sin cesar pierde su pulso. Toma y da en equilibrio, para que el tempo básico se conserve. Oriéntate por la armonía: donde surge una tensión, puede haber tiempo. Y contrólate de vez en cuando al estudiar con metrónomo, para comprobar si de la configuración ha surgido sin advertirlo un arrastre.